Tenía 4 años cuando toda la familia de Jaime decidió hacer una escapada rural. Fue en el verano del 2016 y lo pasaron en Nerja, en esta casa rural en Albacete donde hicieron senderismo, practicaron el tiro con arco e incluso se lanzaron en tirolina. Estando allí, su madre descubrió la admiración que tenía Jaime por las aves, pues se pasó toda la semana señalándolas y gritando “mira mamá como vuela” y “mira mamá qué colores más bonitos tienes”. Por eso, cuando llegaron a casa y tras hablar con su profesora de educación infantil en A Camelia, decidieron regalarle un ave doméstica.
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