Separarme de mi mujer después de estar 20 años juntos y tener un hijo de diez, no es lo mejor que me ha podido pasar. Pero tengo que aceptarlo. Después de la ruptura viví varias fases. La primera la de salir con mis amigos, la segunda la de apuntarme a páginas de contactos en Internet y la tercera, la de volver al pueblo. Ninguna me llenó. Hasta que comprobé que lo que me llenaba era estar con mi hijo de 10 años. Fuimos juntos a Ocio Aventura Cerro Gordo y disfrutamos de lo lindo haciendo rafting. Ahí es cuando comencé a ver la luz.
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