El cierre de las instituciones educativas, asumiendo las directrices de las autoridades, formó parte de las decisiones que se tomaron con la intención de minimizar las posibilidades de contagios entre los niños, aun cuando se tiene entendido que los síntomas entre los menores son similares a una gripe común, el peligro no es sólo por ellos -que son los menos afectados- sino las posibilidades de contagio de los adultos con los que viven, sean sus representantes, los abuelos o cualquier miembro de la familia, siendo la tercera edad los más propensos a presentar graves complicaciones por el virus.
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