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Mi experiencia como transportista

Será por cosas de ser moderno, ya sabes, pero ahora nos llaman transportistas, a lo que toda la vida hemos sido camioneros. No me molesta. Me molestan más otros clichés o estereotipos que siempre hemos tenido, y que en ocasiones duelen mucho. Y es que la vida de transportista (o camionero) es bonita, muy bonita, pero a la vez muy sacrificada. Quizás demasiado. Se puede decir que dejas muchas cosas en la carretera que luego te arrepientes.

Aprovecho este blog para contar mi experiencia como camionero, ahora que surgen muchas noticias sobre la escasez de profesionales (habría que decirlo con mayúsculas) que tenemos en este sector. Sin ir más lejos, en Castilla y León se necesitan más de 1.5000. Antes de contar mi historia, vamos a contextualizar un poco la situación.

Fuente de riqueza

En Castilla y León el sector del transporte aporta más del 3 % del PIB regional, esto es 1.800 millones de euros aproximadamente, y da empleo a cerca de 94.000 personas, y es la actividad regional que genera mayor cifra de negocios al sector servicios, cerca del 30%, por encima de otras tan significativas para esta Comunidad.

Lo he vivido en mis carnes. Pertenezco a un sector que ha sido esencial durante la pandemia y que con su trabajo y esfuerzo se convirtió en prioritario para la sociedad y el principal actor en garantizar el mantenimiento del flujo de los bienes de primera necesidad. So los que permitieron que no se produjeran situaciones de desabastecimiento de la población, en ocasiones prestando servicio en situaciones difíciles y con unos niveles de rentabilidad muy bajos y en estas condiciones continuaron trabajando. Y ahora, ¿qué? Pues ahora los grandes olvidados y seguimos pidiendo muchas cosas.

Mi vida como camionero me ha servido para conocer muchos amigos, de los que son de verdad. También para saber que hay muchas personas de las que no te puedes fiar. Dicen que está mal pagada esta profesión. Yo de eso no puedo hablar, como suele pasar en todas las profesiones, habrá de todo. Yo lo que sé es que mi sueldo me ha servido para dar de comer a dos hijos. Y es este el problema, que solo me ha servido para darles de comer, no para criarles, de eso se ha ocupado mi mujer. A la que estoy muy agradecido, porque ella ha sido padre y madre cuando yo me encontraba en las carreteras de media Europa.

Este es el principal problema con el que yo me he enfrentado, mis rutas en muchas ocasiones eran de Lunes a viernes. Solo llegaba a casa para los fines de semana. Llegaba muerto de cansancio, pero siempre tenía tiempo para ver a mis dos hijos. Aunque es cierto que cada año que pasaba el cansancio se iba notando más.

Yo trabajé en Transportes Car, una empresa con más de 10 años de experiencia, con una gran flota de camiones que cubría el transporte de cualquier tipo de vehículo. Como estábamos especializados También estamos especializados en el transporte internacional de vehículos de importación, yo he realizado rutas desde países como Holanda, Alemania e incluso Bélgica. Algo que me ha servido para viajar mucho, pese a poder ver poco, pero para conocer muchas cosas de otras culturas y abrir la mente.

Y no, los camioneros no somos personas que frecuentamos las famosas casas de lucecitas. Seguramente haya más profesiones que estén más presentes, de esas que van con corbata y traje todos los días. Son muchos los mitos y leyendas sobre los camioneros. En mi caso lo único que estaba deseando es llegar a casa para poder abrazar a mi mujer.

Leyendas de los camioneros

Otra de las leyendas que corren sobre nosotros es que los camiones en realidad no circulan a 90 kilómetros hora, sino que lo hacen a una velocidad superior. Seguramente alguno habrá conducido su coche detrás de un tráiler y vera que su cuentakilómetros marca 100. Yo en cambio tengo muy claro cuáles son mis normas.

Otra leyenda muy extendida es que si uno se encuentra el aparcamiento de un restaurante de carretera lleno de camiones eso quiere decir que en ese establecimiento se cómo bien y barato. Bueno, en esto puede haber de todo, yo tengo claro que mi profesión es un gran termómetro para saber dónde se puede comer mal o bien. Si veis mi camión, no dudéis de que en ese sitio se comerá muy bien.

Espero que con estas letras hayáis comprendido un poco más la vida de camionero (o transportista), aunque es cierto que me daría para escribir un libro con todas las anécdotas que he vivido.

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