Todos hemos sido jóvenes, una etapa de nuestras vidas en la que vivimos constantes cambios y en los que, en ocasiones, nos ocurren cosas que ni entendemos por qué pasan ni siquiera donde nos ocurren. Esto es algo que se da sobre todo en las edades más tempranas, una época en la que aprendemos cada día cientos de cosas, desde hablar hasta caminar y es por ello por lo que, en muchas ocasiones, cuando algo nos duele o nos afecta, no sabemos explicar ni que es, ni donde se sitúa. Cuando somos bebés es cuando se da más esta circunstancia y es que a medida que pasa el tiempo, aunque solo sea señalando, si que sabemos hacernos entender.
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